En la Biblia, si leemos en el antiguo testamento a Isaías, Jeremías, si leemos sobre Ezequiel o sobre Daniel, encontramos que todos ellos tienen cosas en común; las mismas que podemos encontrar en el nuevo testamento cuando leemos las hazañas y las cartas de Pablo y las de Pedro, estas mismas características las podemos ver inclusive en Juan Bautista y en el mismo Jesús.
Fe en Dios, Amor a Dios y a su misión, valor ante la adversidad y lo más importante, nunca guardaron silencio cuando debían anunciar y denunciar; todo esto se resume en una palabra: -Radicalismo-.
Todos los nombrados vivieron en periodos de tiempo difíciles en los cuales por mantener firme su misión, inclusive ponían en peligro su propia vida, no en vano Juan, Pedro y Pablo, murieron mártires.
Hoy nosotros músicos católicos, estamos llamados a ser profetas, tal como Juan el Bautista, -Una voz grita en el desierto… (Mc 1, 3) estamos llamados a anunciar la Buena Noticia y lo más difícil a denunciar el mal.
La verdad es que nosotros también vivimos en un periodo de tiempo difícil en el cual muchas veces es mejor guardar silencio para evitar que otros se enojen, se sientan o nos critiquen, sin embargo, ¿qué diría la Biblia si Juan hubiese preferido haber sido más suave en sus palabras o si Isaías, hubiese guardado silencio para no molestar con sus predicas a sus contemporáneos, o si el mismo Pablo, hubiese decidido ser más suave en sus cartas y predicas para que no le persiguieran?. Es más ¿qué sería del Cristianismo si el mismo Jesús no hubiese levantado la voz tal como lo hizo?
Hoy Profetas afónicos hay mucho; Cristianos que por vergüenza o por temor guardan silencio, que prefieren vivir con el mal y con el error de sus hermanos y contemporáneos a denunciarlo y combatirlo; que pasaría si en una guerra los soldados decidieran no ir al combate o al enfrentarse al enemigo, huyeran o se escondieran para evitar el combate; de seguro ese ejército nunca ganaría una batalla y es más, nunca ganaría una guerra.
El radicalismo es el modo extremado de tratar ciertos asuntos; si vamos a ser profetas seamos tal como lo fueron los que están en la Biblia, Radicales; sin importarnos el que dirán, el mal existe y domina el mundo y cada día avanza con mayor fuerza, podemos ver con tristeza que inclusive nuestra propia Iglesia a sido atacada por este, tanto dentro como fuera; frente a esta situación la reacción de la inmensa mayoría de los cristianos a sido, -Guardar silencio- y es más, muchos de los que se consideraban como tal, en vez de defender a su madre Iglesia, le dieron vuelta la cara…¿holaaaa?, ¿qué está pasando? ¿Estaremos cayendo en la típica frasecita mediocre: -si no puedes contra ellos, únete-?
El músico católico, dentro del ejército de Cristo, es de las unidades de elite, pues nuestra tarea está en combatir inserto en el campo del enemigo; y estas unidades se caracterizan por su determinación al actuar, por lo radical de sus acciones y por su excelente preparación.
¿Intérprete
o músico?
Existe una sutil diferencia, pero fundamental entre
ser un intérprete de música católica o ser un músico católico.
El intérprete de música católica es un individuo cualquiera que sabe algo de
música y que así como interpreta música secular, también interpreta música
católica; sin un compromiso mayor o inclusive una espiritualidad que le
acompañe; simplemente es un artista.
El músico católico, es un servidor, para él la música no es tan solo arte, es
más, es una herramienta para salvar almas, es una misión confiada por Dios, es
una excusa para anunciar el evangelio y un arma poderosa para expulsar el mal y
disipar las tinieblas. El músico católico es un artista, pero un artista para
Dios; más aún, este no solamente es músico, sino que lleva una espiritualidad
que lo avala como cristiano, que lo mantiene en el camino correcto y que le
permite anunciar el mensaje de Dios, o sea ser un puente entre Dios y los
hombres, un profeta.
Ahora, ¿que eres tú?, ¿un músico católico o un intérprete?.

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