jueves, 26 de agosto de 2010

La espiritualidad del músico de Dios



Mientras iban de camino, un hombre le dijo a Jesús: Señor, deseo seguirte a dondequiera que vayas. Jesús le contestó: Las zorras tienen cuevas y las aves tienen nidos; pero el hijo del hombre no tiene donde recostar la cabeza.
Jesús le dijo a otro: sígueme. Pero el otro le respondió: Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre. Jesús le contestó: deja que los muertos entierren a sus muertos; tu ve y anuncia el reino de Dios.
Otro le dijo: Señor, quiero seguirte, pero primero déjame ir a despedirme de los de mi casa. Jesús le contesto: El que pone la mano en el arado y sigue mirando atrás, no sirve para el reino de Dios. (Lucas 9, 57 ; 62)
Seguir a Jesucristo, entregarse a el, a su servicio a su voluntad, es una decisión difícil, que implica muchos sacrificios, pero al mismo tiempo muchas felicidades. Por lo general decimos y cantamos; Señor yo te seguiré, has tu voluntad en mi, toma mi vida; sin saber lo que estamos diciendo, pero el Señor siempre escucha cuando le hablas de corazón y más aún te cobra la palabra; hay que tener cuidado con esto.
Cuando fuimos creados, por Dios, él nos preparó un proyecto de vida maravilloso, tan espectacular que ni en nuestros mejores sueños lo imaginamos; decirle que si a Dios es aceptar ese proyecto de vida; esta es nuestra verdadera libertad decirle a Dios que No o que Si a ese proyecto que no conocemos, pero que por fe sabemos que no puede haber nada mejor. El problema es que este, muchas veces no va de acuerdo a como deseamos vivir, a nuestros sueños, a nuestros propios proyectos; por lo mismo, cuando seguimos a Cristo, debemos morir a nosotros, para que él pueda comenzar a obrar en nuestras vidas. Debemos dejarlo todo en sus manos, negarnos a nosotros mismos y colocar nuestras vidas a su disposición. Leemos en (Lucas 9, 57; 62), como muchos quisieron seguir a Jesús, pero no fueron capaces de morir a ellos y a sus ataduras del mundo, Como bien dice en (Juan 17, 16) los que seguimos a Cristo ya no somos del mundo. Si amamos seguir a Jesucristo, debemos colocar todos nuestros sentidos y esfuerzos en esta misión y no seguir mirando al mundo.
Seguir a Jesús no es un juego, no es una etapa, no es un hobby, seguir a Jesús es una forma de vida para toda la vida.
Ahora que realmente sabemos lo que implica decirle al Señor que Si, te invito a seguir tu corazón, si deseas seguirlo de verdad, entregar tu vida al Señor, o sea, morir a ti, en todo, casa, familia, pareja, carrera, trabajo, riquezas, proyectos, carretes, comodidades, vicios, etc... Ojo esto significa que Dios disponga de ello, nuestra confianza es que sabemos que Dios, siempre sabrá que es lo mejor para nosotros.
Bueno si no estás dispuesto, no sigas leyendo y puedes volver al mundo, pero si estás dispuesto a decirle que Si te invito a que hagas la siguiente oración:
Señor Dios, Padre, Yavhé, Aquí estoy, para entregarme a ti, ven a mi vida, toma mi vida, que deseo seguirte a donde vayas; en el nombre de Jesús hoy muero a mi vida para que tú puedas nacer en mi. Ven y has tu voluntad en mi, aquí estoy por siempre tu servidor, tu instrumento, tu soldado, tu hijo.
En ti, por ti y para ti, hoy, mañana y siempre tu hijo (a) ...tu nombre completo...;

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